Las altas temperaturas ambientales pueden afectar significativamente el rendimiento del compresor de aire. Aunque los sistemas de refrigeración y la ventilación son clave, la lubricación desempeña un papel fundamental, especialmente en los compresores de tornillo.
Cuando las condiciones de trabajo son más calurosas, la viscosidad del aceite, los intervalos de cambio de aceite y las señales de alarma varían. Juntos, estos 3 factores influyen directamente en la eficiencia, la fiabilidad y la vida útil del compresor.
Una mala lubricación en entornos de alta temperatura puede provocar un mayor consumo de energía, un aumento en la frecuencia de mantenimiento y unos costes operativos más elevados.
Comprender cómo se comporta la lubricación bajo estrés térmico es esencial para mantener un rendimiento estable del compresor.