El punto de rocío indica la temperatura a la que el vapor de agua cambia de estado gaseoso a agua líquida.
En un sistema de aire comprimido, el punto de rocío a presión sirve como indicador clave de la calidad y la sequedad del aire. Cuanto menor sea el punto de rocío, menor será el riesgo de que condense agua en el sistema.
Durante el verano, el aumento de la humedad atmosférica supone una carga adicional para los equipos de tratamiento del aire. Si el rendimiento de secado disminuye, el punto de rocío puede aumentar, lo que aumenta la posibilidad de que la humedad llegue a equipos críticos y áreas de producción.
Para muchas aplicaciones industriales que utilizan secadores frigoríficos, un punto de rocío a presión entre 3 °C y 10 °C (37 °F y 50 °F) suele proporcionar una protección eficaz contra la humedad a la vez que mantiene un funcionamiento energéticamente eficiente.